En apenas 16 horas hemos pasado de una euforia y un “me lo como todo” a un tremendo batacazo. Porque la derrota ante Turquía, que tenía maletas y avión en la pista de Vilnius esperando, es un toque de atención, un manchón que puede costar muy caro.
Ya sé que los puntos los hizo Asik, pero el bueno de Arslan, se bastó él solito para crear multitud de problemas a nuestro equipo en ese parcial increíble que los otomanos nos enchufaron en los últimos 8 minutos,16-0. Scariolo le montó una bulla a Calderón por la defensa del bloqueo directo, que te cagas. Le chillaba “Joseeeeee”. Ni con esas.
El canguele polaco, con su derrota ante Gran Bretaña, acabó por atascar el juego español. A las 4 de la tarde, el tedioso España/Turquía se convirtió en un partido con mucho a perder y poco a ganar. A eso se unió el tobillo de Pau y hoy, seguro, se volverá hablar de la Paudependencia. Nuestro equipo se pareció al de Turquía, que no a los turcos, sino al que jugó de forma tan irregular en el Mundial hace 12 meses.
Fue un tira y afloja. Esos partidos típicos que siempre tienen dos finales, los finiquitas al inicio del último periodo o se te queda cara bobo. Y esa es la que tenemos. Con 57-50, un tiro cómodo de Felipe Reyes, dio comienzo a un final esperpéntico. Alguien le puso un cerrojo a la canasta turca, porque ni con tiros libres, fuimos capaces de sumar un punto.
En fin, que toca empezar de nuevo, como cuando tras cien ocasiones de gol, van ellos y te cuelan la suya. Alemania y su killer Nowitzki nos esperan. No es buen primer plato así que atención. Hay muchas cuentas pendientes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario