El nuevo formato del Eurobasket, con una segunda fase pareada y más tiempo de recuperación entrados los cruces, nos entregó una jornada de siesta y poco baloncesto de alto nivel. Empezamos con los cuentos de la lechera y veremos si el cántaro no va tanto a la fuente...
Fiba tiene a Macedonia en un pedestal. En los últimos 5 años, el estamento que rige el básquet europeo nos ha hecho conocer Skopje y Strumica en europeos de formación, ¡hasta en tres ocasiones!. Ahora, la selección absoluta ha dado el paso definitivo para pelear por los ocho mejores. Apoyado en el americano Mccalebb, una bandeja final de éste pone a su equipo, con los deberes hechos y puede descansar hasta los cuartos. Veremos cúantos minutos juega el genial base el viernes y domingo.
Qué eran dos grupos desiguales también es una evidencia. Rusia, tendrá dos enfrentamientos para elegir rival. Es decir, puede haber algún marcador sorpresa, porqué ¿a quién le apetece Lituania en cuartos? ¿o España?.
A donde queríamos llegar. Que el partido de hoy contra Serbia tiene varios aspectos muy importantes. Primero, hay que ganar…por el tobillo de Pau. Necesitamos cúantos más días de descanso a ese maltrecho tobillo, mejor. Segundo, devolver lo del Mundial del año pasado. Todavía escuece el triple bien defendido a Teodosic. Y tercero, necesitamos a Calderón.
Un equipo que aspira a ganar el oro, en un europeo de tantos kilates, necesita a su base titular en los momentos cruciales. Y el martes, en total acierto de Scariolo, Calderón vio el partido desde el banquillo. Ricky y sus dudas existenciales ante el tiro, terminará por salir, pero ganar esta competición exige que tu base titular tome el mando. Ejemplo, la primera mitad ante Lituania.
En la última defensa a Alemania no sé que coño pasó, pero nos convenía ganar por más de 8 puntos y menos mal, que Kaman se lo tomó con esmero en sus dos tiros libres, porqué sino… ¿Y si perdemos ante Serbia y Francia? ¿Y si nos clasificamos con dos triunfos a cuartos? ¿o no?. Atención al basketaverage parcial ante los empates. Pero sigo con mi cuento de la lechera, hoy Serbia y el sábado Francia. Ganamos. ¡Cómo me gusta Macedonia!.
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