Si algo se ha salido del paraíso que siempre rodea a nuestra selección, ha sido la decisión de Scariolo de apostar por Claver y dejar fuera a Carlos Suárez. El debate en torno a Sada, cada día que pasa, ha mostrado el enorme acierto de contar con tres bases, ya que Llull no entra en los planes de esa posición para el técnico italiano.
Y contra Turquía podía ser un momento determinante en esa decisión. La baja de Pau dejó el juego interior en mínimos. Las faltas personales de Reyes, Marc e Ibaka (sigue cometiendo un par de ellas por partido erróneas) hacían pensar en la aparición del alero alto valenciano por el juego. Si además, unimos que Turkoglu alternó dos posiciones (la del 3 y 4) e Ilyasova no brilla por su juego de espaldas, era el momento de calibrar si Claver tendría espacio en el combinado nacional como cuatro abierto.
Si añadimos que Preldzic jugaba en cualquier posición exterior y nadie podía con él (ni el voluntarioso y especialista San Emeterio), España sólo tenía un jugador en esa posición de alero alto bien definida, la de Claver. Pero tampoco. Y por último, el ataque se colapsó y el pelirrojo jugador del Valencia tiene una mano excelente.
Mañana empieza una segunda fase un tanto dispar. Es obvio que el grupo de España aparenta ser el más fuerte y creo en Francia, Serbia, Lituania y nosotros como los cuatro semifinalistas. Finlandia, llegada en la repesca, pescó de verdad y Georgia se llevan la gran alegría de este europeo… Es decir, que a mí me salen Grecia, Rusia, Eslovenia y Macedonia para el cruce de cuartos. Esa es mi apuesta. Me da la sensación de más peligro en este segundo round que en el fatídico cruce de cuartos. Veremos.
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